Yo aún era menor de edad y sabía un poco menos de la vida que ahora y muchísimo menos de conducir..
| TODO UN MITO |
Servía para todo. Para jugar a las cartas, para escuchar música, para charlar, para darte un par de besos con el novio, para pasar la noche. Y mucho más.
Y os acordáis cuando íbamos a Cullera. Nada menos que 6 o 7 horas de viaje, con la música de LEZ ZEPELIN O PINK FLOYD a todo volumen, y ese olor a chicle de fresa, con la mezcla de los fluidos corporales, por culpa del agotador calor del mes de Agosto.
Era el único coche familiar, entraban los abuelos, los primos, la nevera con las FANTAS, las mesas y sillas, el pájaro, el gato de la abuela , la perdiz del abuelo y el pollito de mi prima. Es maravilloso recordar, como los domingos por la tarde, las caravanas de coches llenos de gente, con las ventanillas abiertas, las risas, el fútbol en la radio, todos regresando después de un domingo de fiesta en el campo. Que felices.
PILYMARÍA
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